Detuvieron en Oberá a un presunto encubridor del homicidio de Pauluk

El teléfono celular que utilizaba el ingeniero informático Javier Pauluk de 35 años hasta los minutos previos a ser asesinado a balazos en abril de 2009 podría ser la pista clave que finalmente lleve a los investigadores a esclarecer el homicidio que, casi ocho años después, continúa impune y sin sospechosos detenidos.

Esa línea investigativa derivó en una serie de allanamientos simultáneos que se realizaron ayer en una remisería, un estudio contable y en un domicilio particular de la localidad de Oberá, además de cuatro propiedades de una comunidad gitana, en el barrio Villa Urquiza de Posadas.

 

Los operativos concluyeron con la detención de dos sospechosos, siendo uno de ellos un presunto vendedor de autos posadeño y el otro, un remisero obereño que se cree -con alto grado de certeza- pudo haber tenido participación en el homicidio como encubridor y es más, habría llegado a utilizar el aparato celular de la víctima con un chip a su nombre, tiempo después de cometido el crimen.

 

El trabajador del volante fue detenido en su casa de Villa Cristen, donde las fuerzas especiales de la Policía de Misiones, en conjunto con la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic), incautaron teléfonos celulares y documentación que sería de utilidad para la causa. Su propiedad fue allanada en presencia del propio Juez de Instrucción Uno, Marcelo Cardozo.

 

Los detectives llegaron a él luego de un peritaje hecho a los teléfonos celulares que se incautaron en relación a la causa, además del entrecruzamiento de llamadas a partir de los números que figuran en el expediente, en el cual aparece el del detenido. Se llegó a determinar así, que la última llamada que se hizo desde el celular de Pauluk fue hecha desde esta ciudad.

 

Los investigadores concluyeron por medio de pericias y testimonios que meses antes del crimen la propietaria de tres coches usados como transporte de pasajeros para una empresa de remises local entregó a cada uno de sus choferes un teléfono celular y tiempo después uno de los remiseros (se presume que el detenido) dijo que lo habría perdido, contexto en el que habría usado el aparato del ingeniero asesinado con un chip identificado a su nombre.

 

La activación del aparato habría impactado en las celdas de la antena de telefonía que prestaba el servicio a la víctima, de acuerdo a un informe enviado recientemente por la empresa. Es decir, que se utilizó en el momento en que mataron al ingeniero y tiempo después con su número, por eso la vinculación con el crimen.

 

Los dos sospechosos van a ser alojados en una dependencia policial posadeña, hasta tanto sean indagados por el magistrado interviniente.

 

Sin registros
La remisería en la que supuestamente trabajaba el sospechoso está ubicada sobre la avenida Libertad, en pleno centro de esta ciudad, por lo que no pasó desapercibido el operativo de ayer. Los detectives no encontraron los documentos que fueron a buscar aunque obtuvieron otros informes que podrían ser de utilidad.

 

Fuentes de la investigación indicaron que buscaban registros de los autos que en 2009 formaron parte de la flota, como así también la lista de choferes y los números de teléfonos de cada uno. “No tenemos esos registros, nos consultaron hace tres años y la respuesta que le dimos fue idéntica”, manifestó una fuente vinculada a la empresa, quien confirmó que lo único que llevaron es una planilla de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) sobre las radios habilitadas en los móviles que estaban activos en noviembre de 2009.

 

En Posadas, en tanto, los operativos fueron realizados en tres viviendas y un galpón en la zona de la avenida Rademacher y calles San Juan, Maipú y España. La finalidad fue la misma y se incautaron elementos que serán analizados, suponiendo que podría tener interés para la causa.

 

También se requisaron varios autos que estaban en poder de los gitanos, sobre todo la numeración de chasis y motor, ante sospechas de robos, como también integrantes de la división Toxicomanía actuaron en busca de estupefacientes.

 

Asesinado y abandonado
El ingeniero Pauluk fue asesinado a balazos el 10 de abril del 2009. El cadáver fue encontrado en el coche de su hermana Mirian, que estaba estacionado sobre calle Catamarca casi Buenos Aires.

 

Antes de que el auto sea hallado, Mirian se presentó en la Seccional Tercera porque creía que le habían robado el coche, un VW Country. En la denuncia dijo que posiblemente se lo había llevado su hermano, pero que lo llamaba al celular y no le contestaba.

 

A la tarde una mujer llamó al Comando Radioeléctrico y dijo que cerca de su casa había un auto estacionado hacía varias horas y que un hombre dormía adentro. Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron el cuerpo sobre el asiento, cubierto con una toalla y totalmente ensangrentado.

 

En todos estos años se manejaron distintas hipótesis, primero que fue un crimen por problemas de pareja, por el cual estuvo detenido un tiempo una supuesta ex pareja de la víctima, en tanto que a fines del año 2010 se produjo la detención de tres jóvenes en el barrio A3-2.

 

En esa oportunidad, Luis Alberto Rodas alias “Piojo”, Jonathan “Ketón” Miranda y Matías Rivero fueron capturados. Rodas fue el primero que recuperó la libertad al ser beneficiado por la falta de mérito porque había estado preso por una causa federal al momento del homicidio. Luego se tomaron muestras genéticas a los otros sospechosos, Miranda y Rivero, pero los resultados fueron incompatibles, es decir que dio negativo en el cotejo con la sangre encontrada en el auto de Pauluk. Eso los dejó en libertad.

 

Desde entonces la causa transita laberintos de incertidumbre.

 

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