Detox físico y emocional: cómo hacer una limpieza de hígado

Una terapia casera que promete depurar tu cuerpo de toxinas, aliviar dolores y mejorar la digestión

¿Oíste hablar de la limpieza hepática? En los últimos años se popularizó esta terapia casera con ingredientes naturales que promete depurar tu hígado, esa gran glándula que actúa como la estación de servicio del cuerpo administrando sus necesidades de “combustible”.

El hígado se ocupa de simplificar químicos, sintetizar proteínas, producir hormonas, reciclar el hierro, procesar sustancias tóxicas, bacterias y parásitos y desactivar sustancias como el alcohol y las drogas, entre otras cosas. Además, rige el almacenamiento de la sangre, nutre los tendones y los ojos y previene hemorragias uterinas. Es también el encargado de liberar la cantidad de sangre necesaria para la actividad de cada parte del cuerpo.

Desde el punto de vista de la medicina tradicional china, el hígado -identificado con el elemento madera- es responsable de la regulación del chi o energía vital en todo el organismo, es decir, de su libre circulación. Desde esta perspectiva, para sentirnos bien tanto física como emocionalmente, es clave que la energía fluya regularmente, en la dirección adecuada, con armonía.

SUAVIZAR LOS ENOJOS
Para el ayurveda, el hígado es un órgano impar, de energía masculina y solar. A nivel mental, representa la capacidad de distinguir las diferencias en la vida, lo que está bien o mal, lo que nos beneficia o perjudica, lo que es justo o injusto. Por eso, representa la percepción consciente: lo que vemos y cómo juzgamos lo que percibimos. Como tal, tiene que ver con la función paterna, la ley, el sentido de la vida; por ende, a través de esta función, nos ayuda a decodificar si nos sentimos protegidas por los conocimientos de las leyes que rigen nuestra vida.

Por eso, en situaciones en las que haya cambios importantes y nos sintamos desprotegidas o que nos falta lo suficiente para afrontar los desafíos que se nos presentan, el hígado puede alterar su funcionamiento y la digestión se ve perjudicada.

A nivel emocional, el hígado es el órgano del enojo. Por eso, si la respuesta a los desafíos de la vida tiene que ver con esta emoción, es más probable que se afecte la vesícula biliar, con la posible aparición de barro biliar y cálculos -pedazos de bilis coagulada-.

¿QUÉ NECESITÁS?
Por intervenir en el flujo de energía, la medicina tradicional china sugiere hacer esta depuración en primavera, cuando el chi es ascendente. ¿Qué ingredientes necesitás?

 

6 litros de jugo o licuado de manzanas casero y/u orgánico.
4 cucharadas de sales de Epsom disueltas en agua (solución magnesiana).
Medio vaso de aceite de oliva extravirgen.
¾ de vaso de jugo de pomelo.
¿CÓMO HACERLA?
La limpieza se hace a lo largo de siete días. Está bueno arrancar un domingo o lunes, por ejemplo, para que el día de evacuación de los cálculos caiga en fin de semana y puedas estar tranquila. Se divide en dos fases: preparación (días 1 a 6) y limpieza propiamente dicha (día 7).

Días 1 a 5: tomá un litro de jugo de manzana a lo largo del día con una dieta liviana, idealmente vegetariana.

Día 6: tomá jugo de manzana solamente durante la mañana. No comas carnes ni frutos secos. Preferentemente, elegí algo suave como fruta, cereales o vegetales. Al mediodía, podés preparar un arroz con vegetales al vapor. Es importante no agregar aceite. A partir de las tres de la tarde, ya no podés comer nada hasta el día siguiente. Alrededor de las siete de la tarde, poné una cucharada de sales de Epsom en un vaso con agua, remové y tomá. A las nueve de la noche, volvé a tomar otra cucharada de sales de Epsom disueltas en agua. A última hora, mezclá el jugo de pomelo con el aceite de oliva. Tapalo y agitá con fuerza unas 20 veces hasta que quede una mezcla homogénea. Después, tomá la mezcla y acostate boca arriba con dos almohadas por al menos 20 minutos. Es importante la posición horizontal para ayudar a que los cálculos se suelten.

Día 7: alrededor de las 7 de la mañana, poné una nueva cucharada de sales de Epsom en un vaso con agua, revolvé y tomalo. Aprovechá este momento para estar con tu cuerpo en posición vertical. A las 9 de la mañana, volvé a tomar una cucharada de sales disueltas en un vaso de agua. A las 11, tomá jugo fresco y comé algo de fruta. Este día podés almorzar normalmente. Se sugiere elegir cereales, vegetales y frutas y reducir las carnes, legumbres y frutos secos. Podés tomar té rojo o té de boldo o menta.

Una versión light: si el plan te parece demasiado esforzado, podés probar una alternativa más suave, tomando el jugo de medio limón disuelto en media taza de agua tibia en ayunas durante una semana. Luego, durante el día, incorporá té de menta o limonada con menta. Y por las noches, se recomienda un té de boldo antes de irte a dormir -según la medicina china, la hora del hígado es de la 1 a las 3 a. m., por eso conviene sedarlo antes de acostarte-. Claro que también podés incorporar todo esto como hábito.

¿QUÉ ESPERAR?
Si seguís este plan, lo más probable es que al séptimo día vayas al baño para eliminar las sustancias tóxicas de tu hígado y evacúes cálculos mezclados con restos de alimento. La mayoría de las piedritas serán de color verdoso -por la bilis-, amarronado y hasta negro. Los tamaños pueden ir desde un granito de arroz hasta una ciruela pequeña. Sabé que podés sentir pinchazos en la zona del hígado: no te asustes, es por el movimiento de los cálculos. Si bien muchas personas lo hacen solas, lo más recomendable es estar acompañadas por terapeutas con experiencia, y que sea bien elegido el mejor momento para hacerlo. No deja de ser un momento de instrospección y observación.

Es probable (aunque no siempre pasa) que algunas piedritas no terminen de salir durante el proceso de expulsión y se alojen en el colon. Esto puede causar irritación, infección, dolores de cabeza y de estómago. Por eso, en general, se termina el proceso con una limpieza colónica.

Beneficios: tu hígado va a empezar a funcionar más eficientemente después de esta limpieza y vas a notar una mejora en tus dolores físicos (sobre todo de espalda y hombros), tu digestión, tu flexibilidad corporal, tu nivel de energía y tu claridad mental. Puede que también se disminuyan tus alergias y se balancee tu peso corporal.

Durante las limpiezas hepáticas, las emociones relacionadas con el estado de intoxicación del hígado -que generalmente tienen que ver con el enojo y la ira- pueden eliminarse y generar cierta inestabilidad emocional pasajera.

LA MIRADA ALOPÁTICA
Por Eduardo Fassio. Médico especializado en hepatología (UBA).

Las enfermedades del hígado suelen ser asintomáticas y el paciente no se percata de que el hígado no está funcionando bien. Desde la medicina se observa que los cálculos se forman en la vesícula biliar, y es mucho más infrecuente que haya cálculos en los conductos biliares intrahepáticos.

Por eso, no existe un tratamiento “hepatoprotector” o desintoxicante. En cambio, es aconsejable no intoxicar el hígado, evitando la ingesta de alcohol en niveles riesgosos. Cada enfermedad hepática tiene un tratamiento específico, por ejemplo, las hepatitis B o C, la cirrosis biliar primaria, etc.; cada una de ellas tiene una terapia particular y demostrada como efectiva con evidencias científicas.

Expertos consultados: Dr. Sebastián Diaz Varela. Médico especialista en ayurveda de Maharishi e instructor de meditación trascendental. Dra. Marcela Beltramo. Médica especialista en medicina china y acupunturista.

¿Hiciste una limpieza de este tipo alguna vez? Contanos tu experiencia. Además te mostramos Limpieza chamánica: cuatro aliados para sentirte más liviana

 

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