Los ciudadanos desatan su furia en Perú tras el indulto a Fujimori

El indulto al ex presidente condenado por crímenes de lesa humanidad abre una grave crisis en el país. La decisión de Pedro Pablo Kuczynski desata una oleada de renuncias en su entorno y un amplio rechazo social.

Pedro Pablo Kuczynski camina sobre un alambre con dos lastres en sus brazos. De un lado gravita Odebrecht y la sombra de la corrupción. Del otro, un peso todavía más grande: el polémico indulto al ex presidente Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad. Mientras el mandatario conservador peruano trata de no perder el difícil equilibrio institucional, una ola de dimisiones en el oficialismo y la creciente indignación popular por la liberación de Fujimori -que ayer pidió “perdón” por haber defraudado a algunos de sus compatriotas- abocan a Perú a una crisis política de consecuencias imprevisibles. El indulto a Fujimori, decretado en la mayor de las nocturnidades posibles (la de Nochebuena), ha generado ya una crisis en el Gobierno y en el propio partido de Kuczynski, Peruanos por el Kambio. Ya son tres los diputados oficialistas que han anunciado su renuncia. A Alberto de Belaunde y Vicente Zeballos se unió ayer Gino Costa. Peruanos por el Kambio verá disminuida aún más su ya débil representación parlamentaria (pasaría de 18 a 15 legisladores frente a los 71 del fujimorismo, en un Congreso de 130 escaños). El bloque oficialista se reunirá hoy para analizar la situación y pedir explicaciones al presidente por una decisión de la que los diputados aseguran no haber sido informados con antelación.

 

A las renuncias de los diputados se han sumado las dimisiones de Roger Rodríguez, director general de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, y otros altos cargos de su departamento. En su carta de renuncia, divulgada por el diario La República, Rodríguez considera insostenible su permanencia en una institución que “dialoga permanentemente con las víctimas”, y califica de “vergonzoso” el indulto aprobado por Kuczynski. Fujimori (1990-2000) fue condenado en 2009 a 25 años de prisión como “autor mediato” de las matanzas perpetradas en Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), entre otros delitos. La masacre de la Universidad de La Cantuta segó la vida de nueve estudiantes y un profesor, secuestrados, torturados, asesinados y quemados por sus verdugos, miembros del escuadrón paramilitar Colina de los servicios de Inteligencia. A los familiares de las víctimas les costó 15 años ver entre las rejas al ex mandatario derechista, acusado también de haber desfalcado unos 6.000 millones de dólares del Estado. Cuando recibió el indulto, Fujimori, de 79 años, se encontraba en la unidad de cuidados intensivos de la clínica limeña de Centenario. Kuczynski alegó razones “humanitarias” para justificar una medida que contempla también el “derecho de gracia”, por lo que el ex presidente no tendrá que someterse ya a otros juicios pendientes. Desde su cama hospitalaria el ex reo grabó un vídeo en el que agradece “profundamente” la indulgencia presidencial y muestra un peculiar arrepentimiento: “Soy consciente (de) que los resultados durante mi Gobierno, de una parte fueron bien recibidos. Pero reconozco, por otro lado, que he defraudado también a otros compatriotas. A ellos les pido perdón de todo corazón”. Kuczynski había transmitido previamente un mensaje a la nación en el que expresaba que el indulto fue tal vez la decisión más difícil que había tomado en su vida. El mandatario había evitado in extremis la semana pasada su destitución en el Congreso por “incapacidad moral” por su presunta implicación en el caso Odebrecht (la red de sobornos millonarios que otorgó la compañía brasileña a políticos de varios países de la región). Para la supervivencia política de Kuczynski fueron decisivos los votos de 10 diputados de Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, hija del ex mandatario. Mientras negociaba ese apoyo (propiciado por Kenji Fujimori, otro de los hijos parlamentarios del ex presidente), Kuczynski se aseguraba también los votos de la izquierdista Verónika Mendoza, convencida por el mandatario de que no habría concesiones de ningún tipo al clan Fujimori. Kuczynski, un economista de 79 años formado en Inglaterra y Estados Unidos, llegó al poder en julio de 2016 al vencer a Keiko Fujimori por un estrecho margen en la segunda vuelta electoral. Para derrotar al fujimorismo fue determinante el respaldo explícito de Mendoza, tercera en discordia en la primera vuelta. El rechazo social al indulto, que llevó a las calles a miles de personas durante el día de Navidad, sigue creciendo. Movimientos sociales y organizaciones de Derechos Humanos han convocado mañana una marcha en la que esperan que la ciudadanía exprese de manera multitudinaria su desacuerdo con la medida presidencial. Ese repudio contrasta con el apoyo con que todavía cuenta Fujimori en amplias capas de la sociedad. Fuerza Popular es el principal partido político de Perú y Keiko Fujimori ha estado a punto de llegar a la presidencia en dos ocasiones.

 

El Mundo

 

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