La Iglesia condenó las políticas que generan más pobreza y sugirió un “cambio de rumbo”

Durante la conferencia central de la Semana Social que la Iglesia realiza anualmente, el titular de la Pastoral Social monseñor Jorge Lugones, condenó las políticas que generan más pobreza y marginalidad en la sociedad y sugirió un “cambio de rumbo” en el país.

La Iglesia se mostró en contra del modelo económico que lleva a cabo el gobierno de Mauricio Macri. Cada vez con menos metáforas, ahora desde la Pastoral Social apuntaron a poner en el centro a la “persona humana” e incluso hablaron de la necesidad de “otro rumbo”.

El mensaje, en pleno escenario electoral, no pudo caer bien en la Casa Rosada.

Tal como sucedía durante el gobierno kirchnerista, la Iglesia se alza como una de las voces que buscan rescatar una mirada humana frente a los conflictos más urgentes.

Ahora, desde la Pastoral Social del Episcopado se pronunciaron con una dura editorial contra las medidas del gobierno de Mauricio Macri, luego de que tanto indicadores del Estado como privados muestren una caída estrepitosa del empleo, la producción y el consumo.

La crisis, ya se sabe, afecta a los que menos tienen y genera más pobres en el país. A eso apuntó el titular de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.

Durante la conferencia central de la Semana Social que la Iglesia realiza anualmente en Mar del Plata, el párroco habló de “otro rumbo” y colocar a “la persona humana” en el centro de las políticas.

El obispo de Lomas de Zamora expresó que “cuando el modelo de desarrollo económico se basa solamente en el aspecto material de la persona, termina beneficiando sólo a algunos, y daña el medio ambiente”.

Después, Lugones apuntó a la necesidad de políticas públicas para reparar desigualdades y corregir la preocupante cifra de desempleo creciente en el país, analizando que “la cuestión laboral reclama la responsabilidad del Estado, al cual compete la función de promover las condiciones para la creación de oportunidades de trabajo, incentivando para ello tanto al mundo productivo y de la economía social, como al científico-tecnológico y cultural”.

“Los graves problemas actuales de nuestro pueblo, exige para su resolución solidaridad entre todos los sectores sociales, especialmente de parte de quienes están en posiciones ventajosas –incluso legalmente adquiridas-, para con aquellos que menos, o nada tienen, a saber: los pobres y empobrecidos, los desocupados y descartados, los excluidos y desconocidos por la sociedad”, señaló Lugones.

También agregó que “cuando en un sistema social las relaciones del trabajo no son de solidaridad sino de egoísmo, la persona poco a poco es excluida, entrando en procesos de despersonalización que matan, y cuando la desocupación llega a ser estructural, las personas excluidas dejan de estar explotadas y pasan a estar descartadas, como advierte el Papa Francisco”.

Por último, el representante de la Iglesia católica no dejó afuera a otro de los temas emergentes en la sociedad, que es la cuestión de género y el empoderamiento de la mujer.

Para monseñor Lugones, es necesario “garantizar la presencia y el protagonismo de las mujeres también en el ámbito laboral”.

“La persistencia de muchas formas de discriminación que ofenden la dignidad de la mujer en la esfera del trabajo se debe a una larga serie de condicionamientos perniciosos por los cuales son todavía hoy olvidadas en sus prerrogativas, marginadas frecuentemente, e incluso reducida a esclavitud”, concluyó el obispo.

agenciahoy.com