Padicimiento joven: cuáles son los trastornos alimentarios no especificados

No son bulimia ni anorexia, pero estos nuevos padecimientos tienen como base un desorden alimenticio. Mabel Bello, fundadora de la Asociación de Lucha contra Bulimia y Anorexia (ALUBA), ahondó en una problemática cada vez más común en la era de las redes sociales.

Actualmente, con la presencia de las redes sociales, son cada vez más los que padecen algún tipo de trastorno alimenticio. Así lo explicó la médica psiquiatra Mabel Bello (MN 36440), directora médica y fundadora de la Asociación Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba): “Antes no se comparaban constantemente con cuerpos ajenos”.

Y a pesar de que la bulimia y la anorexia son los principales trastornos alimentarios, son cada vez más los nuevos padecimientos que tienen como base un desorden alimenticio.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el trastorno alimentario no especificado (TANE) es un padecimiento que afecta a jóvenes de 12 a 24 años y que se da en su mayoría en las mujeres. “Comprende bastantes cuadros clínicos que se diferencian pero que todos tienen un factor en común que comprende el trastorno alimenticio y que se ve más en la edad adulta”, aseguró a Mabel Bello.

En este contexto, la profesional nombró algunos de los cuadros en los que se podrían encasillar el TANE. Estos son:

-Orthorexia: es una obsesión patológica por ingerir alimentos que la persona considera saludables. “Son personas que tienen un trastorno compulsivo combinado con anorexia. Exigen que la comida sea de un determinado nivel o de una determinada marca y que se acompaña de una restricción alimentaria. Son muy exquisitos y se destacan por tener reglas muy estrictas y ser personas poco empáticas”, enfatizó la especialista.

-Vigorexia: a pesar de que era un trastorno conocido por afectar más a varones que a mujeres hoy pareciera que las cosas se están emparejando. “Son personas con una imagen distorsionada de su cuerpo. Pasan horas haciendo aparatos y ejercicios en el gimnasio, toman anábolicos para incrementar la musculatura y ponen en su cuerpo las fortalezas que no tienen en sus relaciones sociales”, aseguró Bello.

–Alcohorexia: se refiere a una persona que toma alcohol para no sentir hambre al punto que se vuelve incontrolable.

-Tanorexia: son aquellos que toman mucho sol y generalmente fuman mucho para no comer. “Parecen saludables pero realmente no lo son. Añaden a todo este cuadro su adicción a las dietas”, dijo Bello.

-Comedores nocturnos: aquellas personas que tienen atracones por la noche y que hacen dieta todo el día. “Se levantan a comer desaforadamente de noche pero de día llevan una vida a base de lechuga y té todo el día. Su característica más notoria son las conductas compulsivas”, advirtió la médica.

“Hay muchas más clasificaciones que se encuentran dentro de los no especificados. La base es una persona que no se ha curado de una patología alimentaria en la adolescencia y que en la vida adulta se especializa en algún contexto. Todos tienen un común denominador: les cuesta mantener relaciones sociales afectivas y estables. Lo cierto es que son individuos que mantienen esas conducta patológica que los hace vivir con un montón de conductas especificadas como condición de vida”, enfatizó Bello.

Pedido de ayuda

A pesar de que son cada vez más los que se encuentran dentro de estos trastornos, rara vez consultan a un especialista o piden ayuda. Y es que según la profesional, ellos están convencidos de que están haciendo lo que necesitan: “Estas personas son pacientes crónicos que ya han tomado una vida adulta y es muy probable que tengan responsabilidades, que estén casados, tengan hijos y una conducta reglamentada en cuanto a la comida. Todos tienen una base anorexia o bulímica que carecen de buenas relaciones sociales y que la patología alimentaria es consecuencia del fracaso social”.

En este contexto, el rol de su entorno es muy importante: “Son personas a las que muchas veces les cuesta salir porque están obsesionados con el cuerpo y fracasan con todo los demás. Es difícil porque muchas veces esconden muy bien el trastorno, pero es importante ante la duda que acudan a un profesional en busca de ayuda”.

CM

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