LA CARNE NO DEJA DE AUMENTAR: SUBIÓ 7,4% EN FEBRERO

Economía

El aumento del precio de la hacienda pasa directamente al mostrador de las carnicerías y al índice de inflación, que será cercano a 4% este mes.

Tal como sucede en otros tantos rubros de la economía doméstica argentina, el precio de venta de la carne no deja de aumentar y, así las cosas, ya suma prácticamente un 15% de suba en los mostradores.

De acuerdo a un informe de la consultora Eco Go, el precio de la carne roja subió 7,4% durante el mes de febrero. El aumento se agrega al 6,7% promedio que dio el Indec en enero para los cinco cortes que releva: el asado, la carne picada, la nalga, la paleta y el cuadril.

El aumento de los costos para los locales de venta de carne se trasladan sin escalas a los consumidores pero fundamentalmente el de la hacienda en pie, que aumentó 50% desde diciembre.

Según la opinión de Ulises Forte, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), el aumento de la carne se debe a una oferta que se contrajo por motivos estacionales y a la falta de una política estatal para impulsar la actividad ganadera.

“No vamos a negar o minimizar las subas -que fueron altas en los últimos dos meses-“, comentó Forte.

“La base del problema fue, sin ninguna duda, la escasez de oferta”, dijo.

Luego continuó: “En primer lugar, estamos sufriendo las consecuencias de los fenómenos climáticos extremos –inundaciones y sequías- de los últimos dos años. Además, la suba de precios que habitualmente se da en primavera este año se atrasó y llegó en verano”. Y aclaró que, “en los últimos años, los aumentos de la hacienda y de la carne en el mostrador habían estado por debajo de la inflación general”.

En el mismo sentido, y en esta complicada coyuntura, Forte también hizo mención a la falta de un rol activo de parte del Estado en este tema.

“El mercado “dijo” que no se priorizara la oferta y estamos pagando las consecuencias. El mercado “dijo” que la soja fuera más negocio que la ganadería o, más aun, indicó que era más negocio tener la plata en bonos o en Lebac que en vacas en el campo. Entonces hubo desinversión y eslabones con muy baja rentabilidad (especialmente la cría), sin incentivos impositivos ni créditos con tasas acordes para la producción. Como decimos siempre, la ganadería necesita de un Estado activo que acompañe la libre oferta del mercado”, afirmó el funcionario.

Así, salió al cruce de aquellos que afirman que el aumento del precio de la hacienda es la contracara de la fuerte expansión exportadora.

Por su lado, Alberto Williams, presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Ciudad, dijo que la suba obedece “a la lluvia, un poquito, y a que han actualizado los precios porque los productores decían que estaban planchados”.

Para la consultora Ecolatina, el fuerte incremento del precio de la carne también se debe a un “fuerte incremento del costo de la alimentación del ganado por la sequía y el salto cambiario”, ya que el maíz que comen los animales en los feedlots aumentó 77% en 2018. Los incrementos de tarifas y el salto cambiario hicieron el resto.

Un argentino promedio consume 60 kilos de carne por año. El alimento tiene tal incidencia en la dieta que es una suba en su precio impacta en la canasta de consumos y, por lo tanto, en la inflación. Según Eco Go, la suba de la carne agrega 0,9 puntos al IPC de Febrero, que marcará 4 por ciento. Otro 1,2 punto se debe al aumento de tarifas.

agenciahoy.com

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