El expediatra del Garrahan fue condenado a 10 años de cárcel por pedofilia e inhabilitado de por vida para ejercer la medicina

La pena fue dictada por el doctor Gonzalo Rúa, a cargo del Juzgado Contravencional Nº6. Es lo que había pedido la fiscal del caso, Daniela Dupuy. El hospital, querellante en el caso, había solicitado trece años de prisión. Irá preso a una cárcel del Servicio Penitenciario Federal

En la tarde de este miércoles, el doctor Gonzalo Rúa, titular del Juzgado Contravencional porteño Nº6, condenó a 10 años de cárcel por el delito de producción, tenencia y distribución de pornografía infantil al pediatra Ricardo Russo, ex jefe de inmunología y reumatología del hospital Garrahan. También fue inhabilitado para practicar la medicina de por vida.

La fiscal Daniela Dupuy, encargada de la investigación, el arresto de Russo en mayo de 2018 y la acusación en el proceso, había pedido diez años al finalizar su alegato en la jornada de ayer. El hospital Garrahan mismo se constituyó como querellante con una abogada, que pidió una pena mayor: trece años. El abogado defensor Ricardo Izquierdo pidió que el pediatra sea absuelto. Russo, que llegó a la lectura de su sentencia bajo prisión domiciliaria, entró a la sala con un uniformado que le tomó el brazo: tres efectivos de la Policía de la Ciudad lo rodeaban en su silla. La jarra de agua frente a él no fue de vidrio como en la audiencia de ayer, sino de plástico, para evitar que dañe a otros o se dañe a sí mismo.

Durante el juicio, que contó con un asesor tutelar del Ministerio Público porteño constituído como parte en nombre de las víctimas y que actuó desde los comienzos de la causa, Dupuy habló de un total de 1.500 fotos y videos acumulados y transmitidos el médico desde noviembre de 2015 hasta el mismo 28 de mayo de este año, horas antes de su detención, con una carpeta de 100 fotos de material prohibido en la computadora del consultorio del Garrahan llamada“Tom Petty and the Heartbreakers”, un clásico grupo de rock estadounidense.

Entre las fotos, según la acusación, hay 220 imágenes tomadas en lugares públicos con el foco en los genitales de niñas y “cinco producciones fotográficas en las que exhiben sus genitales”. También habría distribuido videos de pornografía infantil a través de la red de distribución de archivos eMule, lo que llevó a que lo detecte la agencia de seguridad estadounidense Homeland Security y a su eventual caída. El pediatra habló de descargas “por error”. Dupuy le replicó: “Se le pueden escapar una, dos, no cientas”.

“Tengo acreditado que bajo el IP de su domicilio se habían descargado 270 archivos. No tengo dudas de que fue usted, señor Russo. En primer lugar porque usted es el usuario. Usted tenía conocimientos de uso del programa eMule, había descargado gran cantidad de material de diferente índole”, continuó Rúa.

Rúa lo complicó aún más al recordar el allanamiento que hizo Gendarmería en su domicilio en noviembre de 2018, luego de que : “Con respecto al dolo, usted mencionó que jamás había observado los 270 archivos. Llegué a la conclusión de que eso no es cierto. Cuando se realizó el allanamiento, los testigos han afirmado, con palabras más o palabras menos, que usted les dijo que no le digan nada a su mujer”.

El juez fue tajante: “Usted sabía lo que hacía. Bajaba, consumía y distribuía”.

Antes de dictar la pena, Rúa sumó varios agravantes a la calificación en contra del médico como la cantidad de material, ofrecerlo de manera indiscriminada, su condición de médico, la tentativa acabada de distribución y el tenor de los archivos.

La fiscal Dupuy pidió tras la condena que la prisión preventiva de Russo sea revocada y que sea enviado a un penal.

Así, la condena dictada por el juez Rúa se convierte en un hecho inédito para la Justicia argentina, la pena más dura por un caso de este tipo, donde la figura de abuso sexual no fue parte de la imputación.

Russo aseguró tras el fallo: “Estoy sorprendido por las conclusiones”. Pidió quedarse en su domicilio hasta que la sentencia quede firme. El juez se lo negó. Russo será enviado tras la audiencia a una cárcel del Servicio Penitenciario Federal.

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