Aumentaron un 200% las denuncias por abuso y maltrato infantil en Misiones

El abuso y la violencia hacia los niños, niñas y adolescentes es un flagelo que atraviesa todas las esferas sociales y es un problema que afecta a millones a nivel mundial. Tal es así que, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, una de cada cinco niñas y uno de cada trece niños son abusados sexualmente antes de los 18 años y sólo el 10% de los casos son denunciados.

En este sentido, se informó que en la provincia de Misiones, las denuncias de estos casos aumentaron un 200%, aunque precisaron que no tiene que ver con una suba de la cantidad de casos, sino con una toma de conciencia de la población.
Mientras que las estadísticas del programa Las Víctimas contra las Violencias (Dirección Nacional de Asistencia a las Víctimas, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos) estima que más de la mitad de los abusos sexuales contra niños se produce en sus propias casas y en el 75% de los casos el abusador es algún familiar o persona del entorno cercano y de confianza.
La tierra colorada no está alejada de estas estadísticas. “En Misiones casi el 80% de las situaciones de violencia o abuso se dan en un entorno familiar, es la propia familia el lugar donde se vulneran los derechos”, sostuvo Marcelo Susini, abogado y coordinador del área jurídica de la Defensoría de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes.


En ese sentido coincidió Myriam Duarte, subsecretaria de Relaciones con la Comunidad, del Ministerio de Gobierno de Misiones, de la que se desprende la Línea 137 que atiende a víctimas de abuso y violencia de género.
“El mayor porcentaje de niños y niñas abusados ocurre en el ámbito intrafamiliar, son muy escasos en los que el abuso se da por un tercero. Por eso la importancia de la Educación Sexual Integral, que los niños sepan qué es lo que está bien que pase con su cuerpo y qué es lo que no debería pasar. El cuidado y el respeto por el cuerpo de uno y el respeto por el cuerpo del otro”, se explayó la funcionaria.
No obstante, señaló Duarte, en los últimos años se dio un aprendizaje social que implica que esta problemática ya no sea silenciada y mucho menos naturalizada. Esto, y la modificación de la LeyXIX-51, devino en un incremento en la cantidad de denuncias de estas situaciones de abuso o maltrato que sufren niños, niñas y adolescentes.
Así lo explicó: “En los últimos dos años en Misiones aumentamos un 200% las denuncias. No creo que se deba a un aumento en el número de los casos sino a la insistencia de que esto es un problema y es un delito. Esto hace que cada vez más gente haga la denuncia y que cada vez más niños busquen hablar con un referente de confianza, están buscando con quién hablar cosa que antes no se podía”.

Compromiso de la sociedad 

Susini hace especial hincapié en no desestimar el testimonio de las víctimas, ya que generalmente el niño o niña busca hablar con un miembro de su familia al que le tenga confianza. Teniendo en cuenta esto, sucede que el familiar es el principal entorpecedor al momento de dar a conocer el hecho ultrajante para el menor.“Escucharlos es primordial para poder garantizar su protección integral sobre todo en este tipo de situaciones. El problema pasa por no ver al niño como un verdadero sujeto de derechos, no verlo como par”, dijo Susini y continuó: “A partir de ahí en las acciones cotidianas de la vida, no escuchamos a nuestros niños ni siquiera ante la participación en una actividad común que podamos tener en familia, que conlleva a que todo el tiempo estemos denostándolo, como es una persona en desarrollo nos cuesta verlo como alguien que se está expresando libremente y plenamente”.
En ese sentido, la referente de la Línea 137 llamó al compromiso a los docentes, quienes también están cerca de los niños y niñas en el contexto de la escuela.“Cuando los casos de abuso se dan en el plano intrafamiliar donde primero se ven los síntomas es en la escuela. También es un ámbito donde tenemos que trabajar mucho con los docentes: primero para que no minimicen los síntomas, siempre es importante decir que los chicos pueden fantasear sobre algunas cosas pero sobre cosas que conocen y un niño sobre sexualidad no debería saber nada”, explicó.
Y dio unas pautas a seguir en el caso de detectar algo que inquiete al menor: “Ante la primera alerta, hacer un seguimiento, observar, tratar de generar ese momento de conversación privada para que si tiene algo que decir lo pueda hacer con confianza, no sancionarlos ni culpabilizarlos. Afortunadamente ya no pasan años hasta que pueden hablarlo”.

Cómplices de un delito 

Susini también explicó actualmente se están realizando trabajos en los centros de salud, fortaleciendo los equipos para que desde allí se animen y comprometan a hacer la denuncia ante alguna irregularidad
Y para cerrar señaló: “Los niños, niñas y adolescentes están en proceso de desarrollo y muchas veces están padeciendo situaciones en un contexto familiar. El niño es el que menos puede protegerse por sí mismo, son un grupo particularmente vulnerable y si nosotros los adultos no nos comprometemos, no somos solidarios en su protección vamos a seguir siendo cómplices de las situaciones de abuso”.
En tanto, Duarte expresó: “Es importante decir que todo funcionario público, cualquier persona que esté asociada al Estado tiene la obligación de denunciar este tipo de casos ante la sola sospecha”.
Y destacó cómo impacta en el menor poder hablar: “Lo más importante de la denuncia no es el efecto jurídico sino el efecto terapéutico que tiene para ese niño saber que hay una persona que lo cuida, lo protege y le cree”. 

Dónde acudir y denunciar

En cuanto asesoramiento se puede llamar a la Línea 137 que brinda acompañamiento en la denuncia, así como también Línea 102 (dirección de Violencia Familiar y Género), Línea 144 a nivel nacional. La denuncia se puede hacer en la Policía, en cualquier comisaría más cercana, también en juzgados, y Defensoría de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes al 0376-4433285.

Niñas y niños, las principales víctimas

En Misiones, las principales víctimas de maltrato son los niños, siendo sus madres las perpetradoras de la violencia. El dato se desprende del Registro de Violencia Doméstica que elabora el Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec).El informe preliminar, al que tuvo acceso El Territorio, contempla el procesamiento de los registros de la Dirección de Violencia familiar y de género -Línea 102-, entre 2014 y 2016. El documento detalla: “Con respecto a las víctimas, el 90,2% son menores y el porcentaje restante se conforma de la siguiente manera: 5,8% sin datos; 2,9% discapacitados; 1,1% madre, padre y otros”.“En cuanto a los agresores involucrados en las denuncias, en el 47% es la madre; el 28,4% el padre; en el 8,4% el padrastro; en el 4,9%, hijo o hija; en el 3,5% la madrastra, entre otros”, establece el trabajo realizado. Con relación a los denunciantes, el 72,6% corresponde a familiares, amigos, vecinos; el 14,2%, la propia víctima. Los suceden la escuela o institución estatal con el 1,7%; el hospital o Caps con el 0,7%; y la comisaría con el 0,1%. En el 10,7% de los registros, el denunciante no específico a qué tipo de institución pertenecía o bien su relación con la víctima.

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