Crece la preocupación por los efectos del calentamiento global en Misiones

En la última semana en Misiones fueron noticia tres hechos que colaboran a generar una alerta en la población que vive en las cercanías de la triple frontera. Las consecuencias para el sistema productivo misionero de una agudización de los incendios, las sequías y las inundaciones producto del cambio climático se vuelve un tema cada día más frecuente en la agenda pública provincial y nacional.

El pasado viernes 6 de agosto, por la noche, se registraron incendios en el perímetro de la reserva federal Parque San Juan. La noticia, que alertó a la población misionera, se desarrolló durante el sábado por la madrugada, donde Bomberos Voluntarios de Candelaria y la brigada del Plan Nacional de Manejo del Fuego asistieron a combatir las llamas en este parque del sur misionero.

La noticia original que despertó la alarma de la población misionera hablaba del incendio de 1.500 de las 5.100 hectáreas que componen este humedal protegido. Apenas unas horas luego, se conoció que el incendio forestal iniciado un día después del mensaje de concientización ambiental del gobernador habría afectado a 233 hectáreas de este complejo. Esta conclusión a la que se arribó es producto de un informe publicado por la Subsecretaría de Ordenamiento Territorial de la provincia.

A partir de esta información se pudo cotejar que las observaciones hechas desde la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de la Nación, que pudo confirmar que las hectáreas afectadas según la imagen satelital de la reflectancia comparada de la vegetación saludable pre y postincendio.

El otro hecho que impactó fuertemente a los medios locales y nacionales fue la bajante del Paraná registrada por vecinos de Caraguatay durante el pasado fin de semana. Se pudo ver en esta localidad costera cómo personas caminaban por el lecho del río que estaba casi enteramente seco. Incluso, se pudo acceder a pie hasta la isla que se ubica próxima a esta localidad del centro provincial, lo que despertó la curiosidad en el tema de diversos medios nacionales.

El peligro para nuestro aparato productivo

La provincia de Misiones está en el foco del impacto de la crisis medioambiental por las grandes extensiones de bosque paranaense que tiene la tierra roja, y también de humedales. Pero no solo se comprometen estos terrenos que expresan a simple vista los efectos de la crisis ambiental, sino que los esquemas productivos de la provincia se empiezan a mostrarse inquietos por los resultados ecosistémicos que se viven por estos días, y por los que anticipa el recientemente publicado informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) de la ONU. En el documento, este panel expone se observan distintas consecuencias esperables o calculadas a partir de los escenarios en los cuáles puede encontrarse el mundo en los siguientes años.

Particularmente para la producción agrícola y forestal, algo que compete fuertemente al desarrollo industrial y productivo provincial, el estudio alerta sobre el aumento que pueden tener la cantidad de sequías que se visibilicen a medida -y si es- que avanza el aumento del calentamiento global. Advierte que en caso de que el calentamiento global aumente por sobre el nivel actual (1°C) podrían aumentar la cantidad de sequías que se produzcan en las zonas secas, de una sequía por década que había entre 1850-1990 y un límite pesimista de hasta 7,2 sequías si el calentamiento global llegara a 4°C.

Los eventos asociados a los incendios forestales, las sequías hídricas o agrícolas y ecológicas, las inundaciones y las precipitaciones extrañamente fuertes están en un grave riesgo de incrementarse, y esto acabaría por afectar seriamente a los cultivos y plantaciones que cubren la provincia. Por otra parte, no hace falta irse hacia el futuro para observar cómo, con frecuencia, regiones de la provincia empiezan a atravesar crisis hídricas. Por ejemplo, el caso de Jardín América se encuentra como un caso paradigmático porque anualmente aparece como noticia en los portales de la tierra colorada que este municipio se encuentra bajo emergencia hídrica.

Una pequeña búsqueda en línea basta para encontrar noticias de cómo en Jardín América durante los últimos 5 años hubo varios episodios de sequías intensas que repercuten en la provisión de agua del municipio. Pasa ahora, pasó en noviembre de 2020, en 2019, años en los que también se divisaron serios temporales en esta región que devastaron los cultivos con la misma potencia que las secas.

Las cadenas productivas pujantes de la provincia, como la del tabaco, de la yerba, té, el turismo, y la forestoindustria, son todas intensivas en el consumo de agua, al menos como están planteadas hoy. Por otra parte, las producciones agrícolas y forestales fueron pensadas, y trabajadas (genéticamente, por ejemplo) para soportar las condiciones ambientales de una provincia que vio su clima modificarse en los últimos años. En ocasiones, la Subsecretaria de Cambio Climático de la provincia, Karen Fiege, ha manifestado que el clima subtropical con estación seca que se veía en el manual escolar “Misiones 4” ya no representa a la caracterización climática de nuestra región.

Las soluciones misioneras

Si bien el gobierno provincial está realizando un estudio detallado sobre emisiones de gases de efecto invernadero y CO2, y de capturas de CO2 contabilizables, en la provincia, existe incertidumbre sobre cómo afectan estas bajantes críticas (¿y sostenidas?) que se observan de los ríos que rodean a la provincia, de la sequía y de los incendios a la realización de este mismo informe.

Desde una alta fuente del tridente ambiental del gobierno provincial revelaron a MISIONES OPINA que la preocupación por la falta de visibilidad que todavía hay sobre la decadencia ambiental que estamos experimentando, no preocupa al equipo cómo afectan la quema de humedales o la bajante de los ríos para la determinación de los Pagos por Servicios Ambientales (PSA) que reclama Misiones.

Según información preliminar de la Secretaría nacional de Cambio Climático, del Ministerio de Ambiente, el Norte Grande Argentino brinda más de U$S 4.000.000 millones en servicios ecosistémicos, a partir de las 38.309.300 hectáreas de boque subtropical, bosque seco-semihúmedo, pasturas y pastizales y humedales que tiene esta región del país.

A partir de esta información y de la valuación preliminar de los PAS que reclama el Estado nacional, el equipo misionero encargado de esta medición estima que el valor monetario de los servicios ecosistémicos aportado por los biomas que conserva la provincia supera los U$S 30.000 millones. Sin embargo, estos datos son preliminares, por el estudio antes nombrado que está aún inconcluso.

Entonces, si el millón y medio de hectáreas de bosque subtropical y las casi 350.000 hectáreas de bosque seco-semihúmedo, pastizales y humedales se achican, también el aporte ambiental de la provincia, y el valor monetario que estiman obtener por estos servicios ecosistémicos. Si a esto, también se aporta el dato de que los U$S 427 millones de dólares que exportaba Misiones en 2019 pueden verse considerablemente afectados por futuros cambios en los ecosistemas de la provincia, la gravedad que enviste la problemática la vuelve insoslayable.

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