Afganistán | Cómo era el régimen talibán en el pasado y por qué dicen que ahora será diferente

El régimen talibán dominó la gran mayoría del país entre 1996 y 2001, un periodo en el que fueron muchas las denuncias internacionales sobre violaciones a los derechos humanos y contra los derechos de las mujeres.

La historia parece repetirse en Afganistán. Un 26 de septiembre de 1996, el régimen talibán entró en la ciudad de Kabul con el objetivo de instaurar un emirato islámico que duró más de cinco años. En ese periodo fueron muchas las denuncias internacionales sobre violaciones a los derechos humanos y contra los derechos de las mujeres.

Los gobiernos de los dos presidentes afganos posteriores a los talibanes, Hamid Karzai y Ashraf Ghani, fueron elegidos democráticamente. Pero nunca fueron fuertes, y la corrupción fue el sistema que mejor funcionó.

Por eso ahora, casi veinte años después de esa invasión este grupo islamista busca retomar su poder tras confirmar su presencia en más del 90 % del país.

Ahora bien, para comprender qué podría deparar a Afganistán en los próximos años bajo el poder talibán hay que comprender cuáles son los orígenes de este grupo armado y las acciones que han perpetrado a lo largo de su historia.

La llegada de los talibanes al poder fue celebrada por una parte significativa de la población. Este grupo consiguió eliminar en gran medida la grave situación de inestabilidad constante provocada por décadas de conflicto interno y castigó duramente la corrupción estructural que existía en el país.

Sin embargo, para llevar a cabo este control severo, se impusieron una serie de normas extremadamente estrictas basadas en una interpretación ortodoxa de la ley islámica.

La sharía, en sus formas más feroces, se aplicaba en todas partes, con ejecuciones públicas, lapidaciones y latigazos.

Además, bandas de justicieros se apostaban en las esquinas, atacando a los hombres que enseñaban los tobillos o llevaban cualquier tipo de ropa occidental.

Las mujeres, por su parte, solo podían salir de sus casas si tenían un permiso por escrito de los hombres y vistiendo la burka; y las niñas tenían prohibida la educación.

El ministro de Salud talibán, el mulá Balouch, se quejó de que la Cruz Roja Internacional rechazó su petición de proporcionar cirujanos para cortar las manos y los pies de los ladrones convictos, por lo que tuvo que hacer el trabajo personalmente.

Las librerías eran saqueadas regularmente en busca de ilustraciones, y cualquier librero culpable era azotado.

Finalmente, la invasión militar de la OTAN en octubre de 2001 puso fin a esos años oscuros y pese a los fracasos de los sucesivos gobiernos Kabul y otras ciudades reactivaron su vida comercial.

Por ello ahora, la mayoría de los afganos consideran la toma de poder de los talibanes como una catástrofe para ellos y para su país. La cuestión principal ahora es si los talibanes seguirán sus instintos y devolverán a Afganistán al pasado de forma tan radical como lo hicieron antes del día de la liberación hace 20 años.

Fuente: Radio Mitre