Según un estudio, el desempleo real en Argentina es del 27%

Durante la última década, incluyendo la pandemia del Covid-19, los indicadores sociales de la Argentina muestran un aumento en la pobreza y en las desigualdades estructurales. Las brechas productivas, sociales y laborales se agravaron.

En los últimos 10 años, es decir, del 2010 a la fecha la desocupación se ha mantenido alrededor del 10%, pero lo que creció de manera sistemática es el ‘subempleo informal’ o también llamados ‘trabajos de indigencia’. El empleo informal aumentó de un 12% en 2012 a un 16% o 17% en la actualidad. La verdadera tasa de desempleo debe sumar estos porcentajes para saber el desempleo real, que es del 27%”, explicó el Director del Observatorio de la UCA, Agustín Salvia.

Los datos fueron difundidos en el estudio “La voz de la Informalidad” elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA en conjunto con la Dirección de Innovación Social de CAF.

Crece la informalidad y cae el empleo pleno

La pandemia agravó todo. Los sectores largamente empobrecidos fueron aún más afectados. La crisis actual de COVID-19 generó una importante pérdida de empleos, produciendo más desempleo y un mayor desaliento laboral. Esta situación redujo los ingresos laborales reales de los hogares, especialmente a los sectores informales y más pobres, pero también a las clases medias bajas formales o cuasiinformales. Si bien estos sectores informales fueron los primeros en reactivarse frente a la mayor flexibilidad sanitaria, se encontraron con  condiciones laborales precarias e inestables.

Según el INDEC, durante el segundo trimestre de 2021, la tasa de desocupación fue del 9,6%. Este número refleja una disminución del 3,5% en relación al mismo trimestre del año 2020 (13,1%) y 0,6% menor a la del trimestre anterior (10,2%).

Sin embargo, la baja en la tasa de desempleo respondería a que aumentó el trabajo informal y el subempleo. La cuestión planteada por el sociólogo Salvia es que si la persona trabajó una hora de manera remunerada, es considerada ocupada, cuando en realidad se trata de una situación de subempleo inestable con el cual no cubre los ingresos básicos. Es el caso de  los vendedores ambulantes, las mujeres que limpian casas, los llamados “trapitos” que trabajan por hora y no tienen un ingreso fijo. “Tienen algún trabajo pero no es digno”, afirmó.

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