¿Cómo están los precios en Encarnación?

Fiel a la tradición del sector empresario encarnaceno, las vidrieras de la zona comercial, los menús de los restaurantes y la propia infraestructura pública para recibir a los misioneros están en un acelerado proceso de puesta en valor, mientras esperan que las restricciones para el comercio “liberado” impulsado por el Tránsito Vecinal Fronterizo recupere la potencia que supo tener pre-pandemia.

Si bien la situación cambiaria en Argentina, y la amenaza de una (im)probable crisis de balanza de pagos, hacen que la asimetría cambiaria genere las condiciones adecuadas para impulsar al sector comercial posadeño frente a los consumidores encarnacenos. Hay una abierta expectativa del empresariado encarnaceno de fronteras en que las compras por parte de residentes argentinos se incrementen a medida que se vayan flexibilizando los controles en la frontera mediada por el Puente carretero y ferroviario San Roque González de Santa Cruz.

Esta incertidumbre, sumada a las restricciones para el tránsito liberado en la frontera, conviven con regulaciones aduaneras argentinas que muchas veces se desconocen en la frontera posadeña con Encarnación. El Código Aduanero contiene restricciones para la importación de productos finales que compitan contra diversos sectores de la industria nacional, como indumentaria, blanquería, respuestos automotores, entre otros. Sin embargo, como se señalaba, en este paso fronterizo se han sabido construir “puentes” alternativos en el tránsito de personas para poder sostener este comercio de fronteras, aunque la regulación lo prohíba.

Existe un total desconocimiento sobre cómo decantará este comercio de fronteras una vez que se “reactive” la vida que supimos llevar antes de marzo de 2020. Para intentar entender cómo se están reconstruyendo estos vínculos, Misiones Opina estuvo en Encarnación durante esta semana, y te cuenta cuales son las reglas de juego en el comercio encarnaceno, que más tener en cuenta, además de los precios.

Los posadeños y posadeñas tienen determinadas costumbres o hábitos comerciales en Encarnación, reflejo de una funcional simbiosis entre el empresariado asentado en la capital de Itapúa y la población misionera. Un almuerzo en el medio del paseo comercial, las ofertas en las veredas de las calles del circuito comercial, los grandes centros comerciales cercanos al centro de fronteras, el espeto corrido de algún restaurant brasilero, o una dosis de comida árabe con jugo de frutas en la noche paraguaya.

Sin embargo, el tipo de cambio y sus restricciones volvieron poco conveniente la compra de muchos productos que tienen su valor medido en dólares, o en guaraníes, y cuyos valores lucen irrisorios para el bolsillo argentino. De todos modos, existen operaciones que siguen conviniendo en Encarnación, y en estos sectores se espera ansiosos a los clientes argentinos.

Una de las actividades masivas que se acostumbraban al llegar a Encarnación era pasar por los tres grandes centros comerciales, ubicados a la izquierda de la entrada a la ciudad paraguaya. Estos establecimientos se han transformado ahora en grandes supermercados, ofreciendo productos de primera necesidad (alimentarios, por ejemplo), pero conserva sus chucherías a buen precio, productos provenientes de Asia, y elaborados en serie que suscitan importancia para la realización de un cumpleaños infantil, un cumpleaños o adornar algún espacio de la casa. En ese sentido, y también en vísperas de las fiestas de fin de año, las góndolas de Megashop, Osito y Shopping Center están siendo reacondicionadas.

Sin embargo, fuera de las ofertas que se ofrecen en los carteles de estos locales, el punto importante está en averiguar (aquí y en cualquier comercio al que se ingrese) cuál es la cotización que hacen del peso argentino en ese comercio. Porque ésta va variando, dependiendo del humor, conveniencia o estructura de costos de cada uno de éstos, pudiendo conseguirse un cambio de hasta 40 guaraníes por peso en la zona comercial, y un desfavorable cambio de 15 guaraníes por peso en las cajas del tradicional supermercado que es vecino del casino encarnaceno. En esta empresa, los precios están acomodados a los bolsillos de los residentes en Encarnación, y la dualidad cambiaria que proponen desalienta a la compra de extranjeros.

En los comercios de electrónica, por su parte, la diferencia no es tanta en la cotización del peso en relación al guaraní, sino en relación al dólar que se pueda obtener en éstos. Hay algunos en los que se puede obtener una cotización más baja, y otros en los cuáles el cambio entre los pesos necesarios para pagar el valor en dólares convenido es más alto, superando los $200 pesos por cada dólar.

En toda esta lógica de cambios, y cotizaciones, está siempre presente en este mercado el juego del regateo, que terminará por definir el precio de los productos a pagar, por la abundante competencia que surge a partir de la atomización de locales en las zonas comerciales encarnacenas. Lo que sí es seguro, es que pagar $3.000 pesos por persona (y sin contar bebidas) en uno de estos espetos corridos brasileros, estará fuera del alcance de gran parte de la sociedad posadeña. También la búsqueda de calzados en Venus podría hacerse prohibitiva, aunque el tipo de cambio que ofrece este comercio de origen posadeño en Encarnación si resulta favorable.

Datos de Encarnación, semana 1/11-5/11

Vaquería: remeras desde $1000, camisas desde $1200, la ropa de marca siempre por encima de $5000. Sale de marcas internacionales, una prenda Abercrombie o Tommy Hilfiger rondan los $5.000 o $6.000, de mínima. Alaska, regateo puro, los precios varían pero hay remeras desde $600.

Ofertas de las tiendas en la calle, todas por encima de 5.000 gs, remeras de 10 o 15.000 gs, prendas seriales y de marcas no conocidas.

Precios de electrónica en dólares, siguen iguales. HP i7 U$S750, HP i5 gamer U$S1300, JBL GO2 U$S38, Clip 4 U$S65 y Charge 4, U$S110, Iphone X 256MB U$S450.

En el supermercado SUPER 6 el guaraní está a 15, en el banco Itau el precio es 25, en Cambios Chaco 33, en la calle está entre 30 y 40 gs por peso.

Panel led desde $640, platos de plástico, composteras, entre $200 y $300; bazar de plástico en general, barato. El bazar de vidrio, y los vasos, se ofrecen entre $100 y $500 por unidad de cada producto.

Mochilas arriba de $700, incluso llegan a valer $5.000, bolsos, riñoneras, desde $500 a $1.000.

Globos de letras y números desde $70, y globos de fantasía de hasta $500. Bazar para fiestas infantiles, con precios muy accesibles, desde $200 por pila de 50 vasos de plástico. Bolsas de regalo a partir de $80 hasta $200.

Artículos de librería, hay productos muy baratos, pero también hay precios altos en cuadernos y cartucheras.

Guirnaldas grandes desde $500 en adelante, luz led por tiras por $700 y hasta $1.500. Adornos, guirnaldas pequeñas, coronas, de $100 a $200. Bochas para el arbolito, desde $200 pero con adornos que también superan los $2.500.

Todo lo que tenga que ver con comestibles es extremadamente caro. Un café de 25 gs a más de $300.

Una conservadora de 28 litros de mano, $2.500. Una grande de 45l con ruedas, casi $10.000.

Cubiertas, baratas en marcas asiáticas.

*Por Pablo Ariel García, periodista de MISIONES OPINA.