
Investigadores de la Universidad de Estocolmo, Suecia, y la ETH, universidad pública de Zúrich, Suiza, hicieron público un estudio en la revista Environmental Science & Technology, asegurando que el agua lluvia ya no es potable en ninguna parte del mundo, ni siquiera en la Antártida, que se supone es el lugar menos contaminado del planeta.
Los autores señalan que las sustancias conocidas como perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (Pfas, por sus siglas en inglés), que se propagan por la atmósfera están en el agua de lluvia, y en la nieve, en todas partes.
Las Pfas, también llamadas ‘sustancias químicas para siempre’ están asociadas con enfermedades como el cáncer, problemas de aprendizaje, infertilidad y complicaciones en el embarazo.
“Según las últimas directrices estadounidenses sobre el Pfas en el agua potable, el agua de lluvia de todo el mundo se consideraría insegura para beber… Aunque en el mundo industrial no solemos beber agua de lluvia, mucha gente espera que sea segura para beber y que suministre muchas de nuestras fuentes de agua potable”, explicaron los científicos.
Los polifluoroalquilados y perfluoroalquilados son altamente fluorados y al descomponerse se transforman en sustancias con una composición química similar, y son casi imposibles de eliminar del ambiente.
Según concluyeron los investigadores europeos, la presencia permanente de Pfas “es prácticamente irreversible”.
Persistencia
Existen más de 5,000 sustancias que forman parte de este tipo de químicos, que no se descomponen naturalmente y pueden persistir en el cuerpo y en el medio ambiente durante décadas.
Se estima que más del 95% de la población de Estados Unidos tiene Pfas en sus cuerpos, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país.
Los Pfas se encuentran en múltiples procesos industriales e innumerables objetos de uso cotidiano, como los sartenes antiadherentes, del popularmente conocido “teflón”; envases de alimentos, alfombras para repeler el agua, la grasa y las manchas.
También, en la espuma contra incendios utilizada en los aeropuertos, los productos para el cuidado personal, como las máscaras y delineadores impermeables; protectores solares, champús, y la crema de afeitar, entre otros productos.
Momento de actuar
“No puede ser que unos pocos se beneficien económicamente, mientras contaminan el agua potable de otros millones de personas y provocan graves problemas de salud”, manifestó Jane Muncke, directora general de la Fundación del Foro de Envasado de Alimentos de Zúrich, Suiza, informó National Geographic.
“Las enormes cantidades que costará reducir los Pfas en el agua potable a niveles seguros, según los conocimientos científicos actuales, deben ser pagadas por la industria que produce y utiliza estas sustancias químicas tóxicas. El momento de actuar es ahora”, reclamó.
Fuente: La Voz De Misiones