
Un informe científico británico publicado en la revista Nature Food, y reproducido por diarios ingleses como The Times, ubica a Argentina y Australia como los únicos países con esperanza de sobrevivir a las consecuencias de una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia.
Con los bombardeos estadounidenses de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, como referencia, los investigadores británicos se enfocaron en el impacto que podría tener una escalada bélica atómica en la seguridad alimentaria mundial.
Según concluyeron, el conflicto nuclear conduciría a una verdadera catástrofe planetaria, afectando la vida de la flora y fauna, la actividad pesquera y agrícola, en los cuatro años posteriores al apocalipsis nuclear.
“Provocaría incendios masivos, el viento podría propagar el humo y el fuego, y en consecuencia, el hollín; y las cenizas en la atmósfera bloquearían el Sol, marchitarían los cultivos en todo el mundo y conducirían a millones de muertes”, describieron.
Invierno y hambre
“La reducción de la luz, el enfriamiento global y las probables restricciones comerciales después de las guerras nucleares serían una catástrofe global para la seguridad alimentaria”, resaltó el estudio.
Los científicos Deepak K. Ray y Alan Robock, estimaron que el 75% de la población mundial, unas 5.000 millones de personas, moriría de hambre.
“En el escenario extremo, el número de muertos será la población combinada de Estados Unidos, Europa, la Federación Rusa y sus aliados, y mucho más”, dijo Ray a la revista Newsweek.
Según la investigación, Argentina y Australia “tienen las mayores esperanzas de que sus sociedades sobrevivan durante una década”, dado sus niveles de producción de alimentos.
“Todavía habría suficiente producción doméstica para ellos, pero se puede imaginar que habrá flotillas de refugiados hambrientos de Asia en camino”, explicó el profesor Robock.
“Los datos nos dicen una cosa: debemos evitar que ocurra una guerra nuclear”, afirmó, advirtiendo que “nadie ha hecho este cálculo antes. Nadie ha intentado calcular el número de personas que morirían”.
Fuente: La Voz De Misiones