Greta Thunberg, en la Cumbre del Clima de Madrid: «La gente está sufriendo y muriendo por las inclemencias del clima»

«La gente está sufriendo y muriendo por las inclemencias del clima», advirtió la activista sueca durante el debate con jóvenes activistas en la COP25, donde ha vuelto a ser la protagonista de la jornada.

Greta Thunberg se estrenó oficialmente en la COP25 con mucho revuelo y pocas palabras, precedida de una severa advertencia lanzada por ella misma en redes sociales: «Hay un riesgo de decepción en todo el proceso de la ONU por la incapacidad de reconocer que existe una emergencia». Poco después, rodeada de jóvenes de los países más vulnerables, la activista sueca recalcó en una breve intervención: «La emergencia climática no es un problema de futuro, sino que nos está afectando ya. Hay gente que está sufriendo y muriendo hoy».

Dicho lo cual, Greta invitó a los asistentes que abarrotaron la sala de prensa Mocha (y a la multitud que quedó fuera) a poner la mirada en el «sur global» y escuchar las voces de los activistas de Fridays for Future en Filipinas, Uganda y Chile, y también a los de Estados Unidos y Rusia.

El paso de Greta por la COP25, y la presencia masiva de jóvenes activistas dentro y fuera el recinto del Ifema, sacó a relucir el gran contraste entre la presión de la calle y la falta de acción por los parte de los representantes de 196 países al cabo de una semana.

Se espera que la llegada de los representantes de alto nivel a partir del martes sirva para desbloquear las negociaciones -en especial sobre el futuro de los mercados de carbono y sobre los mecanismos de compensación de pérdidas y daños- y dar un impulso en la recta final comparable al de la conferencia de París en el 2015.

Pero el escepticismo ante la llamada a la «ambición climática», a cargo del secretario general de la ONU António Guterres, es hasta ahroa la nota dominante… Y en esto llegó la frágil Greta, con un viento huracanado de guardias de seguridad a su alrededor, perseguida día y noche por las cámaras.

EN DEFENSA DE LOS INDÍGENAS

«Hemos notado cierta atención mediática», comentó muy seria. «Y creemos que es nuestra responsabilidad moral usar esa atención para dar voz a los pueblos indígenas, que han sido los primeros en ser golpeados y de una manera más rápida. Ellos han vivivido durante cientos de años en equilibrio con la naturaleza y tienen un conocimiento que podemos aprovechar en estos tiempos de crisis climática».

No fue más allá Greta Thunberg en su debut en la COP25, como si se reservara para la intervención del martes en un acto con la comunidad científica, en el que se espera un llamamiento a limitar el calentamiento máximo del planeta a 1,5 grados respecto al comienza de la era industrial.

Thunberg dirá previsiblemente adiós a la cumbre del clima el miércoles, y se marchará con la sensación de que los líderes políticos no han captado aún la sensación de urgencia ante el problema.

«Mi esperanza está en el hecho de que la gente no sabe aún lo que está pasando«, escribió también la activista en las redes. «Si la gente fuera consciente, el cambio podría suceder. La democracia está en todo. Y sigue funcionando todos los días, no solo en el día de las elecciones».

LOS PAÍSES MÁS VULNERABLES

Greta cedió la palabra a jóvenes como Carlon Zackhras, de las Islas Marshall, que recordó como su país contribuye al 0,0000001% de las emisiones de CO2 y sin embargo figura en lo más alto de los países vulnerables al cambio climático: «Nuestros países están condenados a la desaparición si las aguas siguen subiendo. Estamos a menos de dos metros de nuestra simple supervivencia«.

Kisha Erah Muaña recordó cómo lo que está ocurriendo en Filipinas es un presagio de lo que le espera a millones de habitantes en el sureste asiático: «Los episodios de clima de extremo son cada vez más frecuentes y violentos. Estamos dejando datrás nuestra zona de confort y estamos entrando en la franja de emergencia climática y de seguridad alimentaria».

La ugandesa Nakabuye Hilda Flavia denunció el «racismo ambiental» que perdura en Africa, capitaneado por la industria de los combustibles fósiles. La norteamericana Rose Whipple rompió una lanza por los pueblos indígenas y recordó la lucha de sus tribu contra un oleoducto en Minnesota. El ruso Arshak Makichyna ilustró el reto que supone declararse en huelga climática en su país, «donde te detienen por cualquier cosa», y aún así reiteró su intención de seguir en pie de guerra: «El activismo es la solución«.

La voz de Angela Valenzuela, coordinadora de Fridays for Future en Chile, fue la última en hablar y en dejar su estela combativa resonando en el pabellón número 4 del Ifema. «Los cobardes del mundo no miran al sur», denunció la activista, que denunció sin rodeos a su Gobierno por «lavar su imagen» en la COP25.

«No se puede actuar ante el clima sin defender los derechos humanos», dijo. «El Gobierno chileno nos ha fallado, pero no tuvimos miedo y seguimos saliendo a la calle. Chile despertó y el mundo está despertando también (…) El neroliberalismo es un culto de la muerte. Los mercados no nos van a salvar de la crisis climática».

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