5 de mayo: Día Internacional del Celíaco

La celiaquía es la enfermedad crónica intestinal más frecuente en la Argentina. Afecta a 1 de cada 100 adultos y a 1 de cada 80 niños. Si bien es cada vez es más común que personas adultas alcancen al diagnóstico, el dato más alarmante es que por cada celíaco diagnosticado, hay ocho que todavía no lo saben.

Según recogen algunos portales especializados en esta patología, aunque existen estudios recientes que señalan que la avena en su estado más puro no produciría daño, generalmente se encuentra contaminada con harina de trigo y esto es lo que causaría daño a las personas que padecen esta enfermedad. El contacto, cuando estos cereales se consumen, con la mucosa intestinal, produce un daño de esta y con diferentes grados de intensidad se manifiesta en forma de diarrea, dolor abdominal.

La espiga barrada es el símbolo internacional para señalar a los alimentos sin gluten. Se trata de un símbolo mundialmente reconocido por todas aquellas personas que deben seguir una dieta sin gluten, aportando gran confianza al colectivo celíaco y siendo una referencia rápida cuando se enfrentan a la hora de comprar productos aptos para su salud. También aporta una ventaja comercial a sus dueños, que se aseguran la fidelización de los clientes.

La enfermedad celiaca es el resultado final de tres procesos que culminan en el daño de la mucosa intestinal: por un lado la predisposición genética, el sistema inmunológico del individuo y los factores medioambientales. Al gluten, que se define como la fracción proteica que se encuentra exclusivamente en el trigo, cebada, centeno y avena. El gluten tiene cuatro componentes proteicos (gliadinas, gluteninas, albúminas y globulinas), de las cuales las gliadinas (alfa, beta, gama y omega) y las gluteninas son las proteínas más abundantes del grano de trigo. Estas gluteninas son las responsables del daño intestinal en el enfermo celiaco”.

El único tratamiento que hay para la celiaquía consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Esto conlleva la normalización clínica y funcional, así como la reparación de la lesión vellositaria.

“La dieta sin gluten se basa en dos premisas fundamentales: eliminar todo producto que tenga como ingredientes trigo, espelta, cebada, centeno y avena, y excluir cualquier producto derivado de estos cereales (almidón, harina, sémola, pan, pasta, bollería y repostería).

El diagnóstico de la enfermedad celiaca es complicado ya que muchos de sus síntomas son comunes a otras enfermedades relacionadas con el aparato digestivo.

La gran variabilidad de sintomatología dificulta la precocidad diagnóstica. El diagnóstico se basa en la presencia de alguno o varios de los síntomas relacionados con la afectación intestinal o de cualquiera de los órganos o sistemas asociados, así como en la determinación de los marcadores serológicos, genéticos, los hallazgos en la biopsia intestinal y la respuesta a la dieta sin gluten.

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