La provincia es la que más cáncer infantil diagnostica en el NEA

El Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (Roha) que elabora el Ministerio de Salud de la Nación en conjunto con el Instituto Nacional del Cáncer y hospitales y centros de salud privados de todo el país da cuenta de que Misiones es la provincia del NEA que más casos de cáncer infantil detecta en su población pediátrica, de 0 a 15 años. Al mismo tiempo, el documento aclara que de las provincias del NEA, Misiones es la que tiene mayor población comprendida en la franja etaria antes mencionada.

Si bien los datos fueron tomados en el período 2000-2016, recién terminaron de ser procesados en 2018 y hace poco tiempo están disponibles de forma online para consulta.

De esta forma el registro explica que el promedio anual de casos en Misiones es de 45; en Chaco y Corrientes de 41 y en Formosa de 20 niños diagnosticados por año. Aunque el sistema de salud misionero espera hasta 51 casos anuales. Y a nivel nacional el promedio es de 1.300 diagnósticos, lo que equivale en promedio a casi cuatro por día.

En otra parte, el documento detalla que en la provincia son más comunes las leucemias; le siguen los linfomas y tumores reticuloendoteliales; los tumores del sistema nervioso central están en tercera posición; los neuroblastoma y tumores del sistema nervioso periférico en cuarto lugar y en quinto lugar los retinoblastomas. Menos comunes son los tumores renales, hepáticos, óseos, de partes blandas, de células germinales, carcinomas o epiteliales y varios e inespecíficos.

Luego se desprende que entre 2010 y 2016 el 42% de los pacientes pediátricos recibió asistencia en Misiones; el 52% fue derivado a centros de salud porteños y el 6% a la provincia de Buenos Aires.

En Misiones y el NEA, el centro de salud de referencia donde se tratan este tipo de patologías en niños es el Hospital Pediátrico Fernando Barreyro, que a su vez colaboró con la elaboración del registro y tiene en su plantel al médico oncólogo Fernando González y la médica hematóloga Sandra Borchichi, entre otros.

Diagnóstico y derechos

En ese sentido, una vez que se diagnostica un nuevo paciente, además del tratamiento, se busca un abordaje multidisciplinario para respetar los derechos del niño y que pueda realizar una vida lo más normal posible a pesar de la enfermedad, por ejemplo, que continúe la escolaridad y el juego.

En relación a los síntomas de alarma que puede presentar el niño, desde el Hospital Pediátrico habían explicado recientemente que varían según el tumor, pero algunos pueden ser comunes.
“Por ejemplo, en leucemias o linfomas los padres pueden detectar si ven manchas en la piel como hematomas, sangrados espontáneos por boca o nariz, si el chico está muy pálido o si tiene algún bulto como ganglios aumentados de tamaño o bien un bulto en la panza o alguna extremidad, ahí tienen que consultar al pediatra, que es el que va a hacer la derivación oportuna al especialista”, señalaron.

El porcentaje de curación dependerá de cada patología y del momento en que se haya diagnosticado la enfermedad, “por eso es importante la detección precoz y el tratamiento oportuno, porque de esta manera las tasas de curación son más altas”.

El tratamiento tiene tres posibilidades al igual que en los adultos: quimioterapia, radioterapia y cirugía, métodos que los niños toleran mucho mejor que los adultos.
Por su lado, Florencia Moreno, médica hematooncóloga pediatra y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), se explayó sobre el acceso a los tratamientos en igualdad de condiciones para todos los niños.

“Si bien mejoró mucho la sobrevida de los niños con cáncer a nivel nacional, es importante reconocer que todavía existen desigualdades. Las posibilidades deben ser equitativas para todos los niños con cáncer en Argentina, ello implica lograr que los diagnósticos sean en tiempo y forma, que la obtención de los medicamentos y la entrega de las prótesis se den según lo que indican las guías de tratamiento y contar también con el soporte clínico, apoyo emocional y un gran equipo multidisciplinario que acompañen el cuidado del niño con cáncer según corresponda”, sostuvo.

En tanto, María Alejandra Cedola, hematóloga pediatra que pertenece al Comité de Hematología-Oncología y Medicina Transfusional de la SAP, reflexionó: “El cáncer no atañe sólo al niño que enferma, sino que se considera una ‘enfermedad familiar’, siendo entonces necesario brindar sostén psicoemocional a hermanos, abuelos, tíos y, por supuesto, a los propios padres, para que lleven mejor la situación y adapten sus rutinas diarias a las nuevas formas de vida que el entorno requiera, todo con el objetivo primordial de brindar apoyo al niño enfermo. En este sentido, el médico pediatra es el médico del niño y ocupa un lugar especial en el acompañamiento no sólo del paciente sino de toda la familia”.

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