Presupuesto, coparticipación y modelo de desarrollo

Los recursos “nacionales” de la coparticipación son propios: es la distribución secundaria de la recaudación de los impuestos nacionales coparticipables, pero son de la Provincia y no dádivas de la Casa Rosada, pese a que el debate en Comisión confunde el origen de los fondos. Pero el problema no es sólo la coparticipación sino el modelo donde Misiones recibe, siempre, por debajo de lo que le corresponde.

Con la exposición del ministro de Hacienda Adolfo Safrán -el viernes pasado-, la Cámara de Representantes inicia en la semana la fase de debate en comisión para aprobar el proyecto de Presupuesto de la Provincia para 2021. Si bien habitualmente los diputados introducen algún ajuste de partidas, el plan de Gobierno explícito en el mensaje del Poder Ejecutivo no se modifica y sigue los lineamientos fijados por la Renovación y establecidos antes de irrupción como espacio misionerista ya en 1.999 por el gobierno de Carlos Rovira.
El Presupuesto le pone números al proyecto político. Aunque como nunca, la emergencia social y la pobreza estructurada en el país y la provincia, agravada en los últimos años por las políticas neoliberales y profundizadas este año por la pandemia, tiene la asignación de casi el 70 por ciento de las erogaciones del Estado estimadas en un total de 141.423.788.000 de pesos.
A lo largo de más de 30 exposiciones los responsables de cada área -al defender sus proyecciones presupuestarias para el año próximo-, en sus exposiciones repasan las acciones del Gobierno que se van conociendo a lo largo de los meses cuando se difunden públicamente.
Para no abundar en el declaracionismo vale entonces detenerse, no en la columna de erogaciones que en realidad son gastos aunque ese declaracionismo políticamente correcto diga “no es un gasto es una inversión”. En las cuentas claras, en el famoso cuaderno de Néstor Kirchner había dos columnas, los gastos y los recursos. Y así reguló la economía del país y la sacó –decía- del infierno.
Quedó de manifiesto en la exposición de Adolfo Safrán, lo que adelantaron los otros ministros, que las áreas de Cultura, Educación, planes sociales, y la Salud tienen destinados el 68 por ciento de los gastos, inversión, si se prefiere, o salarios ya que Educación y Salud demandan servicios de profesionales, específicamente de personas más allá de las inversiones en estructuras y equipamiento. Precisamente en los sueldos que son afectados directamente por las políticas macroeconómicas que no pueden manejarse desde las provincias, como la monetaria y fiscal y en la disputa por los ingresos que el poder concentrado dirime en el mercado cambiario y con la inflación, hay una tensión latente en las proyecciones presupuestarias. Aunque una buena escuela pública y una buena atención y prevención de la salud constituyen aumentos en la calidad de vida y pueden considerarse salarios indirectos.
Pero a pesar de toda la malaria y los recursos destinados a las áreas sociales porque el aumento de la desocupación y la pobreza no se esconden debajo de la alfombra, el proyecto de Presupuesto pone a Misiones como una de las provincias que más recursos vuelca en gastos de capital, con 23 por ciento, contra un promedio país de apenas el 12 por ciento.
Además, el proceso de desendeudamiento iniciado en 1999 ha logrado dejar a la provincia como una de las menos endeudadas del país en dólares.
En la Misiones de la Renovación, se renunció a la deuda como instrumento de obtener recursos hoy a costa del futuro. Desendeudarse es también avanzar en grados de autonomía en la toma de decisiones.
Queda claro entonces que definidos los gastos, el gran interrogante político del Presupuesto son los Recursos. ¿De dónde obtiene el Estado los ingresos para sostener los gastos en Salud, Educación y en salarios?
Hay que atender entonces los artículos 4° y 6° del proyecto de Presupuesto.
Los recursos se estiman en 115.908.947.000. La diferencia con los Recursos Totales estimados en 141 mil millones de pesos como se señaló arriba, es de 27.793.756.000. Para atender la amortización de la deuda el monto se fija en 2.278.925.000. Los otros 25.514.831.000 figuran como “necesidades de financiamiento”. Desde Plural venimos alertando sobre el lenguaje de los contadores. Esos 25 mil millones de pesos no significan que se van a pedir prestados como sugiere “necesidades de financiamiento”. En esa planilla figuran las transferencias de la administración nacional para viviendas, y hasta figura el FET, que son recursos de los misioneros.
Pero volviendo a la columna de los recursos, el total de recursos propios asciende a 114.888.992.000. Son recursos corrientes que tienen origen en la jurisdicción provincial por 33.086.491.000 y nacional 81.802.501.000 de los cuales por la copa son 62 mil millones, la coparticipación vial 377 millones y por regalías 1.407 millones, entre otros.
En su exposición, el ministro Safrán puso en claro que los recursos de origen nacional por la coparticipación son propios. Es la distribución secundaria de la recaudación de los impuestos nacionales coparticipables, pero son de la Provincia y no dádivas de la Casa Rosada. Esto vale remarcarlo porque en el debate en Comisión se confunde el origen nacional de la coparticipación como si no fueran propios.
Así y todo, en la columna de Recursos, las estimaciones están sujetas a la volatilidad de la economía. Si bien la renegociación consensuada de la deuda externa con los tenedores de bonos tranquilizó la plaza, a los pocos días, cuando se avanzó en las regulaciones cambiarias volvieron las operaciones desestabilizadoras en el mercado cambiario. Safrán fue contundente al revelar que en lo que va del año se registró una caída de 5.800 millones en la coparticipación, que se elevarán a 8.500 millones cuando termine el ejercicio, siempre hablando en términos reales.

La coparticipación y los contradecretos

El diseño del Presupuesto provincial está así estrechamente vinculado a las variables macroeconómicas que no se manejan en la provincia.
La decisión política de Alberto Fernández de anular decretos de Mauricio Macri que asignaban recursos extraordinarios a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires logró instalar en el centro del debate político la disputa por el federalismo y el modelo de desarrollo argentino que existe desde nuestra independencia.
La cuestión de fondo es más que la coparticipación federal de impuestos, simplificación mediática que contribuye a debatir lo secundario.
Cuando el Presidente fundamenta la anulación de los decretos pone sobre la superficie el desarrollo desigual en el territorio nacional que, es una deformación estructural ligada al modelo agroexportador que se impuso en la Argentina después de la derrota de las provincias y fundamentalmente en la destrucción del modelo industralista y autónomo del Paraguay. La decapitación del “Chacho”, la guerra de la triple alianza, la organización nacional de la generación del ´80 y la inserción como la “granja del mundo” en la división internacional del trabajo, son acontecimientos fundacionales y estructurantes que fueron conformando una oligarquía sin pertenencia ni proyecto nacional que aún hoy mantienen su poder fáctico y político.
La Nación es coherente. Nació en esos años como órgano de doctrina. Bartolomé Mitre ya encaraba la lucha cultural por el sentido común. Hoy se sacude entre defender a la CABA o a la Provincia donde residen y producen siempre en ese esquema ideado por los ingleses. Para sostener a su representante en la CABA se escapa del debate de fondo y defiende la ideología limitando el conflicto a la “coparticipación”.
Vale este desvío para señalar que el problema no es sólo la coparticipación sino el modelo. Y el presidente Fernández lo desliza cuando explica que modificar la realidad manifiesta en las desigualdades de desarrollo y oportunidades en la vida, entre un porteñito y un provincianito, no se solucionó con la ley de 1988 que sacó recursos del centro para ponerlos en la periferia.
De copa, Chaco recibió en julio de este año 7.207,8 millones de pesos y Misiones 4.773,7. Esos 2.434,1 millones de pesos por mes de diferencia multiplicado por 24 que son los meses y después por 22 que son los años es la deuda política que tiene la Administración nacional con Misiones. Asciende nada menos que a 128 mil millones de pesos que habría que actualizarlo a valores constantes, pero es suficiente para ilustrar la discriminación contra los misioneros. Safrán estimó en 126 mil millones esos recursos que Misiones reclamó se compensen en un Fondo de Reparación cuando firmó con el entonces candidato Alberto Fernández el compromiso federal de Rosario.

Pero no es sólo la coparticipación sino fundamentalmente es el modelo.
A pesar de estar relegado al 13° en la distribución secundaria de la coparticipación, el Estado de Misiones es el único, sin contar las provincias petroleras y de la pampa húmeda que está por arriba del promedio entre los 24 distritos en el ranking de dependencia de la coparticipación sobre sus ingresos totales. Según un Informe de la Comisión de Coparticipación del Senado de la Nación, esa relación entre recursos propios y los nacionales es uno de los parámetros que son indicativos de la relevancia del sistema de transferencias vigente y su incidencia en el sector público provinciales. Es el que surge de medir cuánto contribuyen los recursos de origen nacional a las arcas provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires.
Destaca el Informe que para el promedio de todas las jurisdicciones, las transferencias nacionales representan 55,8 por ciento del total de los recursos que las mismas cuentan para afrontar los gastos necesarios para cumplir con sus responsabilidades.
Cuando se analiza la importancia de los mismos en cada una de las jurisdicciones muestran diferentes dependencias.

  • Mas del 70%, son 6 jurisdicciones que son altamente dependiente de las transferencias. De este grupo, la provincia de Santiago del Estero presenta el mayor porcentaje, con el 80,4%, seguidas de La Rioja, Jujuy, Formosa, San Luis y Catamarca.
  • Mas de 60% y menos del 70%: en este grupo son 5 casos: la provincia del Chaco con la mayor del grupo con el 69,1%, seguidas de Tucumán, Salta, Corrientes, San Juan 65,2%.
  • Entre 40 y 60% Rio Negro 56,7%, Entre Ríos, Misiones, Santa Fe 51,3%.
  • Menos del 40% La Pampa 40,4% Mendoza, Santa Fe, Santa Cruz y Buenos Aires 36,3%.
  • Menos del 30% Chubut 29,1%, CABA 23,8% y Neuquén 19,1%.

Se puede observar que las provincias de los 2 últimos grupos, son aquellas que presentan un mejor desarrollo relativo por una parte, y en algunos casos son aquellas que perciben ingresos extras por la explotación de recursos hidrocarburíferos.

Otros de los indicadores que ponen en evidencia la discriminación que sufren los misioneros, la distribución de recursos por habitantes
Cuando se toma en consideración lo que efectivamente se transfiere a cada jurisdicción y se lo relaciona con la cantidad de habitantes, se observa una gran dispersión entre las mismas, destaca el Informe del Senado de la Nación.
Para determinar el “Per Cápita Promedio” se ha tomado en consideración el monto por habitante que recibe cada una de las jurisdicciones, que es diferente del “per cápita país” que surge de relacionar el total distribuido con el total de la población de país. El per cápita promedio son 6.931 por habitante, y Misiones vuelve a quedar relegada. Recibió en Junio 5.691 pesos por habitante, por debajo del promedio.

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