Bares acaparan la demanda gastronómica de cara al verano

El sector gastronómico en Misiones volvió a la actividad hace cinco meses, tras las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus. Bares y restaurantes fueron creciendo en su concurrencia, a medida que desde los diferentes municipios se fue ampliando el horario de atención.

Desde la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines (Amhbra) destacan la mayor asistencia a estos locales, e indicaron que los bares ganaron terreno, por la instalación de nuevos locales que, en algunos casos, son boliches que se reconvirtieron, en el afán de persistir.

Sobre este punto, Gustavo Alvarenga, quien preside la entidad, indicó a El Territorio que “desde junio el sector vive una nueva normalidad, adaptándose al contexto, y que fueron creciendo en la concurrencia, dentro de los límites que tienen los locales que operan con el 50 por ciento de la capacidad”.

En esta línea, detalló que Posadas es la plaza con mayor movimiento de asistencia a los locales, al contar con una gran oferta gastronómica. Una situación distinta se vive en otras comunas, que se vieron afectadas por el menor flujo de personas, a raíz de las limitaciones en el turismo, comentó.

Si bien aclaró que los bares y restaurantes tienen modalidades distintas, “hoy los bares y pubs se están aggiornando a un nuevo contexto que generó el cambio de horario de atención presencial”.

Asimismo, “son los más elegidos por los jóvenes, que quieren salir y despejarse”.

En ambos casos, “muchos locales funcionan con reservas, para asegurarse el lugar. Los fines de semana el movimiento es impresionante, dentro de los nuevos parámetros, pero en general hay muchos que trabajan con reservas para poder abastecer la demanda”, subrayó Alvarenga.

Buen presente

Por su parte, Facundo Jantzon, propietario del bar Beerlin, contó que “en los últimos días hubo un crecimiento en la concurrencia, y se debe a los días de calor, que invitan a que la gente salga un poco más, pero siempre con los nuevos protocolos vigentes”. Si bien los fines de semana son los días más elegidos, “hay mucho movimiento entre semana, que ahora se permite atender hasta más tarde, hasta la medianoche”.

“Rápidamente el cupo se completa y eso genera que haya extensas filas de espera. Ahora, con la ampliación horaria, se permite descomprimir un poco más la concurrencia, que ya no se concentra a las 22, sino que se dispersa un poco más”, manifestó.

Asimismo, consideró que con el arribo de la temporada veraniega, “el sector gastronómico acaparará la atención”.

En tanto, Fernando Idzi, de Vitrage, indicó que “por suerte todos los días tenemos clientes y la gente se acerca, más aún en los fines de semanas que, desde que se extendió el horario, tenemos mucha concurrencia y respeto a los protocolos sanitarios”. Aclaró que el local permanece lleno, dentro de la nueva capacidad reducida.

Mientras, Miguel Ipolito, propietario de un bar en Eldorado, recordó que tuvo que reconvertirse para seguir en pie. “Antes tenía un boliche y, en este contexto, abrí un bar para continuar. La concurrencia es bastante buena, sobre todo para los bares, porque nos adaptamos a un nuevo contexto y son los más elegidos. Aplicamos un elemento característico del boliche, que es la música un tanto elevada y hay alguien que musicaliza. Es importante porque es como brindar un servicio similar, pero es claramente distinto porque no se puede bailar ni haber aglomeraciones y hay un horario que respetar”, señaló.

“La pandemia aceleró el proceso de instalación de más bares, siguiendo con la tendencia de Buenos Aires, donde hay un consumo muy grande de bares. Y creo que es un elemento que marcará la nueva normalidad, además que de resulta un negocio factible para este contexto, pero con una facturación diferente”, dijo el empresario.

De cara a la temporada veraniega, estimó: “El sector gastronómico representa una solución para evitar fiestas clandestinas. Si se abren más bares y restaurantes, no habrá más eventos prohibidos”.

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