Distorsiones y alucinaciones: nuevas consecuencias en el olfato para las personas que sufren long covid

Un estudio realizado por investigadores de 16 países que involucró a unas 1500 personas reveló que existe una relación entre el long Covid, y la parosmia y la fantosmia. Según destacaron en el documento, que aún no cuenta con la revisión de pares, cuánto más tiempo se tarda en recuperar el olfato, más frecuentes son las alucinaciones y distorsiones olfatorias.

“La disfunción olfativa parece ser un componente del long Covid, con la parosmia como síntoma prominente en casi la mitad de las personas que sufrieron la pérdida del olfato”, afirma el preprint publicado en Medrxiv, al tiempo que resalta la importancia de atender esta dolencia, ya que “la disfunción olfativa se asocia con la depresión y la pérdida de apetito”.

Qué descubrió este estudio

Tras analizar los datos aportados por 1468 participantes, investigadores de 16 naciones analizaron las consecuencias de la pérdida del olfato en quienes padecen long Covid. Según explicaron, este síntoma “puede persistir durante al menos 11 meses después inicio de la enfermedad” y, pese a que la mayoría de los voluntarios aseguró que hubo una mejora cuantitativa en su capacidad olfatoria, “la prevalencia de la parosmia y la fantosmia aumentó sustancialmente durante el seguimiento” que se extendió, al menos, por un año.

La parosmia es una alteración del olfato por la cual una persona puede percibir un aroma de un modo distorsionado. Para explicarlo con un ejemplo, quien padece esta patología puede sentir que el café huele a pescado o que las flores tienen olor a asado, entre otras muchas otras alteraciones.

En tanto la fantosmia es una alucinación olfatoria. Es que percibir una aroma que no se encuentra en el lugar, uno de los ejemplos más comunes es sentir un constante olor a humo cuando no está presente.

“La pérdida repentina del olfato es un síntoma temprano y específico del Covid-19, que se presenta con una prevalencia estimada de entre el 40% y el 75% de los casos”, señalan los especialistas. En ese sentido, aseguraron que el deterioro de este sentido “afecta la salud física, mental y alimenticia” de quienes lo padecen y que, al compararse con la anosmia con la ageusia, el gusto se recupera mucho más rápido.

Según explicaron, en el seguimiento, que se extendió por unos 12 meses, la prevalencia de parosmia y la fantosmia, que en los primeros seis meses de perdida del olfato se encontraba cercana al 10%, a medida que transcurrían los meses, hasta cumplir casi el año, se elevaron 47% para parosmia y 25% para fantosmia. “Generalmente, el deterioro persistente del olfato se asoció con más síntomas, por lo que se sugiere que puede ser un marcador clave de Covid largo”, destacaron.

“Si bien la pérdida del olfato mejora para muchas personas que lo perdieron debido al Covid-19, la prevalencia de parosmia y fantosmia aumenta sustancialmente con el tiempo”, recalcaron los científicos, al tiempo que destacaron que “los síntomas cualitativos del olfato están emergiendo como secuelas comunes a largo plazo”.

Incluso, resaltaron que “durante los primeros meses después de la aparición de los síntomas del COVID-19, menos del 10% de los participantes informó una recuperación completa del olfato, aunque fue aumentando gradualmente durante 11 meses hasta ubicarse en un 39% en mujeres y en un 52% en hombres”. En tanto, en el gusto, durante este mismo periodo de tiempo, el salto fue del 56 al 65%.

Es más, según explicaron, los trastornos cualitativos del olfato, específicamente la parosmia y la fantosmia, fueron más frecuentes en aquellos que padecieron una pérdida del olfato por más tiempo (46,8% y 24,7%, respectivamente) que aquellos que lo recuperaron en un lapso más corto (10,2% y 10,1%, respectivamente).

Fuente: TN