
Diego Santilli prometió ir por la reelección y suspesión de las PASO. El abrazo de Milei a Adorni en plena jura expuso las contradicciones libertarias.
Con casi cuatro meses de demora, el gobierno busca dejar atrás el escándalo Adorni y relanzar la gestión. El desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete pretende mostrar a la Casa Rosada con mayor musculatura política y apertura al diálogo con las provincias, el Congreso y las fuerzas políticas aliadas. La jura del nuevo ministro coordinador, que consiguió el acompañamiento de trece gobernadores, quedó teñida por la presencia de su antecesor en el cargo. El inefable abrazo de Milei a Adorni expone las contradicciones de un gobierno que no encuentra salida a una crisis que no quiso ver a tiempo. El flamante jefe de Gabinete asegura que su principal objetivo es trabajar para que Milei pueda reelegir en 2027. Para eso deberá consolidar una mayoría parlamentaria dispuesta, al menos, a suspender las PASO el próximo año. La constante evocación al diálogo con las provincias y la incorporación del Ministerio del Interior a su estructura dan cuenta de que sus funciones continuarán circunscriptas a sumar el apoyo de los gobernadores, mientras que las decisiones políticas del gobierno las seguirá tomando la hermana del presidente.
La salida de Manuel Adorni, definida durante el viaje de Milei a España, confirmó la jefatura política de Karina Milei. Sin mandato popular, la hermana del presidente administra y gestiona el Estado. La danza de nombres ficticia, que incluyó al canciller Quirno para suceder a Adorni, fue una pantomima para instalar la idea de que Milei tendría la última palabra al volver al país. Sin embargo, la secretaria de la Presidencia ya le había comunicado días atrás a Santilli que sería bendecido por ella para estar al frente de la Jefatura de Gabinete. En los hechos, una lavada de cara a un gobierno autoritario que incumple las leyes sancionadas por el Congreso, castiga a las provincias y cumple de manera precaria los acuerdos a los que llega con sus aliados.
Con el agua al cuello, a la jura de Santilli llegaron trece mandatarios provinciales. Los aliados de siempre y los que el gobierno cosechó a fuerza de látigo y billetera intermitente: Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Martín Llaryora (Córdoba), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Raúl Jalil (Catamarca). También asistió el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Todos miraron entre atónitos e incrédulos el abrazo entre Javier Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli. Los más incómodos fueron los enviados del PRO, entre ellos Cristian Ritondo y Guillermo Montenegro.
Consultado sobre el escándalo Santilli se limitó a responder “Manuel va a ir a defenderse a la Justicia, sin fueros y sin privilegios.” Así respondió a los periodistas acreditados en Casa Rosada a los que se les permitió seguir la jura fuera de la sala de prensa en la que pasan sus días encerrados.
Los mandatarios fueron invitados por la Presidencia y su presencia expone la expectativa que genera Diego Santilli a muchos de ellos, que veían en Manuel Adorni un interlocutor inviable: primero, por su soberbia y su falta de autonomía política; después, por lo inoportuno que resultaba mostrarse cerca suyo. En las últimas semanas, los gobernadores que se reunieron con Santilli pidieron explícitamente no fotografiarse con Adorni.
Con la excusa de avanzar con la reforma electoral, Santilli mantuvo encuentros con muchos de ellos. En esas conversaciones, el exministro del Interior les pidió a los gobernadores apoyo para blindar a Adorni en el Congreso. Los radicales obedecieron. También Martín Llaryora, Hugo Passalacqua, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz. Esa gestión exitosa le hizo subir las acciones ante Karina Milei.
La hermana del presidente, que hizo hasta lo imposible para proteger al exvocero, terminó de convencerse de su salida el último jueves, cuando la tormenta perfecta asomaba. Ese día Patricia Bullrich informó que el Senado se encaminaba a destituir a Adorni; en paralelo, el fiscal Pollicita ordenó nuevas medidas de prueba en la causa contra Adorni y los diarios publicaban nuevas compras suntuosas con las tarjetas de empleados de la Jefatura de Gabinete. Esto último abrirá una investigación interna, adelantó un funcionario con despacho en Balcarce 50 a este diario. Para colmo, Milei tocó su piso de imagen en las encuestas, “perforando su propia base de votantes”, explicaron desde Inteligencia Analítica a este diario. Según esta consultora, la imagen del presidente “cayó desde febrero con el viaje de Adorni y su mujer. Se estabilizó con fluctuaciones muy amplias e inestables y, desde la nota de Adorni con Del Río en LN+, perdió 9 puntos, perforando su propia base de votantes”. En paralelo, la idea de “un candidato de unidad” del peronismo duplicó, por primera vez, en intención de voto a Javier Milei.
Es por eso que la suspensión de las PASO se volvió el objetivo central del gobierno libertario. El relevamiento que viene llevando adelante Santilli indica que los números para sancionar la reforma electoral completa todavía no están. Sin embargo, en sus conversaciones con los gobernadores, muchos se mostraron dispuestos a acompañar la suspensión en 2027. Desde su creación, las PASO fueron un instrumento utilizado por la oposición para resolver sus internas. De hecho, en plena tensión entre las distintas tribus del peronismo, sus actores ven en las PASO la instancia que podría ordenarlos. Si el gobierno logra eliminarlas, el armado de listas puede volverse una misión imposible para el peronismo, en plena disputa por su conducción.
Santilli, el ministro del Interior con traje de jefe de Gabinete, seguirá reportando a Karina Milei. La hermana del presidente aceptó uno de los pedidos del asesor Santiago Caputo, que es no romper los acuerdos con los gobernadores. El mensaje que Santilli transmite a los aliados es que “la Casa Rosada podría habilitar colectoras”, según confirmó el entorno de un mandatario que tuvo diálogo reciente con el flamante ministro coordinador.
Este miércoles, Karina Milei recibirá a los diputados y senadores libertarios para trabajar la agenda parlamentaria. El encuentro está previsto a las 9.30. Además de manejar la botonera del Ejecutivo, la hermana del presidente intervino el bloque de senadores. La creación de un grupo de WhatsApp, que la tiene como administradora, expone la falta de confianza en Patricia Bullrich, a quien prefiere controlar de cerca.
La Casa Rosada busca instalar la idea de un relanzamiento del gobierno con la llegada de Santilli. Un reseteo de la gestión. En los ministerios se respiraba alivio y esperaban que, ahora sí, el gobierno recuperara la agenda y la iniciativa política. La avanzada de Karina Milei sobre el Ejecutivo, al decidir el reemplazo de Adorni con su hermano fuera del pais, y sobre el Poder Legislativo, al citar y controlar por WhatsApp a la tropa libertaria, le deja poco margen de maniobra a Diego Santilli. Si el jefe de Gabinete sólo se limita a administrar el costo político del ajuste y la crueldad que recae sobre la mayoría de los argentinos, su ascenso será apenas una lavada de cara.
Por Paula Marussich
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